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La asertividad como herramienta feminista en el autoempleo.

julio 9, 2019

El mundo del autoempleo está altamente masculinizado. Da igual que hablemos de una ferretería o de una start up de nuevas tecnologías, que seas una directiva o que regentes una cafetería. Actualmente, la brecha de género en el trabajo autónomo es 65%-35% y, en algunas profesiones y actividades -así como en el mundo rural- esta brecha es aún mayor.

No se trata solo de  que se puedan producir situaciones de acoso o abuso, físico, psicológico, sexual, verbal o económico, porque al  fin y al cabo es algo a lo que nos enfrentamos todas las mujeres, en el trabajo y fuera de él. Las mujeres autónomas nos encontramos en situaciones donde cuestiona nuestra autoridad y nuestra profesionalidad; sufrimos ciertos paternalismos, impagos o vemos como, a menudo, se suele contar con un hombre para actividades que podríamos hacer tan bien o mejor que ellos. 

 

¿Cómo lidiar con estas situaciones?

Un término que se utiliza mucho en inteligencia emocional es el de la asertividad. La asertividad suele definirse como “la capacidad de expresar las opiniones, los sentimientos, las actitudes y los deseos, y reclamar los propios derechos, en el momento adecuado, sin ansiedad, y de una manera que no afecte a los derechos de los demás”.

La idea fundamental que debes aprender es que tienes derecho a comunicarte libremente, mientras respetes también la independencia de la otra persona. A veces, se comete el error de pensar que ser asertivo es aprender a decir “no”, pero es mucho más que eso:

 

  1. Conoce y marca tus límites

Al iniciar tu actividad, seguramente no podrás escoger a tus clientes declinar un encargo o aceptarás trabajos infraremunerados. La cuestión está en establecer tus límites en cada momento y respetarlos, con la suficiente flexibilidad para ir cambiándolos con el tiempo.

 

  1. Comunicación subjetiva con tus empleados o proveedores

Emplea frases construidas en primera persona. Así mejorarás en autoridad sin ofender a la persona que tengas delante. Por ejemplo:  “Me gustaría que negociásemos las condiciones” es menos agresivo que “Hay que negociar las condiciones”. Sé honesta, defiende tu posición sin enfados, discrepa abiertamente, pide aclaraciones y acepta tus errores.

 

  1. Expresa tus opiniones, incluso cuando estés en desacuerdo

Utiliza un tono de voz adecuado, ya  sea para hacer un cumplido, pedir que hagan algo o manifestar una opinión discordante. El volumen debe ser lo suficientemente alto para que te oigan, pero sin gritar. Mira a los ojos a tus interlocutores y escucha sus respuestas atentamente. Ten gestos agradables pero seguros y mantén una buena posición corporal. 

 

Si una respuesta no te agrada, hazlo saber con tacto. Si en última instancia no llegáis a un acuerdo y tú eres la jefa, pídele que haga lo que le has pedido y añade siempre un “por favor”. Agradece y premia a las personas cuando hagan un buen trabajo o consigan algún éxito. 

 

  1. No aceptes faltas de respeto de nadie, incluídas las de los clientes

Todo lo que afecte a tu dignidad o a la moral que consideres en cada momento. Cree en ello, consérvalo como un tesoro. Además, esto te hará ver y reconocer a las otras personas como tú, hay muchas por el camino, pero no siempre las identificas. Únete a esa gente.

 

  1. Un cliente no te quiere pagar 

Es una de las situaciones más desagradables y en las que más  difícil es mantener una actitud tranquila, sin agresividad pero sin ser pasiva.

Mantén la compostura y dile abiertamente que te tiene que dar tu dinero. Para ello, puedes practicar técnicas para que no te tiemble la voz, mantenerte calmada y firme. Propón condiciones de pago para que el cliente pueda ajustar sus necesidades o modifica parte del trabajo (no repetirlo de nuevo) si no ha acabado contento con el resultado. Con esta actitud, conseguirás mayor respeto. A menudo, el cliente acaba echándose atrás en el respaldo de su silla y sacando un sobre que ya tenía preparado a tu nombre. Es un juego machista de poder. 

 

  1. No te encasilles: fórmate continuamente

No te encasilles en lo que ya sabes hacer, aprende cosas nuevas. Te servirá para mejorar y adaptarte a los nuevos tiempos, pero además ganarás confianza en ti misma. A medida que ganes en confianza, mejorarás en asertividad porque te costará menos defender tus posturas y aceptar que los demás pueden no estar de acuerdo contigo.

 

  1. Elige proveedores afines 

Por la misma razón que antes decíamos que, al principio, no podrás escoger los mejores trabajos, es muy probable que empieces con el proveedor más barato, el que servía a la empresa antes de que cogieras el traspaso o porque es el único que conoces. A medida que vayas conociendo el entorno y el mercado, selecciona bien a tus proveedores: investiga, conócelos, aprende cómo funciona el sector, conoce los productos y su historia. Y, sobretodo, ten en cuenta el factor humano, es más importante de lo que piensas. Poder hablar de tú a tú con ellos, entenderlos y apreciarlos te reportará grandes beneficios en lo profesional y te hará sentir bien en tu día a día.

 

  1. Comparte experiencias con otras autónomas

En los negocios, siempre es importante conocer la competencia y el mercado para comprender cómo es el mercado. Desde un punto de vista feminista, también es interesante para crear posibles alianzas.

Investiga sobre otras experiencias de emprendedores y emprendedoras de éxito, no solo de tu sector. Lee y habla con mujeres feministas. En Somos autónomas tenemos un apartado donde puedes conocer experiencias de mujeres en el autoempleo y también nos puedes enviar la tuya.  

 

  1. Bloqueos y ansiedad

Si no tienes mucha seguridad en ti misma, te encontrarás en situaciones en las que te bloquearás y te sentirás ansiosa, especialmente al principio El autoempleo, sin duda, ayudará a mejorar la seguridad en ti misma, y a medida que pase el tiempo te valorarás cada vez más. Por ello, no te paralices si no consigues resolver asertivamente una situación. Analízala, sin obsesionarte, para mejorar en  situaciones futuras. 

 

  1. Tabla de derechos asertivos
  1. Tengo derecho a ser tratado con respeto y dignidad
  2. Tengo derecho a tener y expresar mis propios sentimientos y opiniones
  3. Tengo derecho a ser escuchado y tomado en serio
  4. Tengo derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
  5. Tengo derecho a decir “no” sin sentirme culpable
  6. Tengo derecho a pedir lo que quiero 
  7. Tengo derecho a cambiar
  8. Tengo derecho a cometer errores
  9. Tengo derecho a pedir información y a ser informado
  10. Tengo derecho a obtener aquello por lo que pague
  11. Tengo derecho a ser independiente
  12. Tengo derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, con mi propio cuerpo, mi propio tiempo, etc. 
  13. Tengo derecho a tener éxito
  14. Tengo derecho a gozar y disfrutar
  15. Tengo derecho a mi descanso y aislamiento
  16. Tengo derecho a superarme y a superar a los demás
  17. Tengo derecho a decidir no ser asertivo sin sentirme inferior

Más recursos interesantes:

Ser mujer y Autónoma ¿Qué pensión me espera?

Autonomía económica contra la violencia de género

Bibliografía:

Asertividad en mujeres empresarias

http://bibliotecadigital.uda.edu.ar/objetos_digitales/183/tesis-961-asertividad.pdf

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